"ENCUENTRO CON UNO MISMO"
Puede ser de valor considerar aquí brevemente qué es el discipulado, palabra constantemente empleada por los aspirantes, tanto en los países cristianos como en las religiones orientales. El discípulo puede ser definido como la etapa final del Sendero de Evolución, y como ese período en la experiencia de un hombre en el cual él es definidamente autoconsciente. Es la etapa en la cual sabiamente se compromete a imponer la voluntad del alma (que es esencialmente la voluntad de Dios) sobre su naturaleza inferior. En este sendero él se somete a un proceso madurador, para que la flor del alma pueda expandirse rápidamente. La inevitabilidad de la perfección humana tiene su base en la voluntad para hollar el Sendero. Esta perfección puede ser alcanzada en dos formas. Puede ser el resultado de un lento y seguro crecimiento evolutivo, llevado adelante bajo las leyes de la naturaleza, ciclo tras ciclo, hasta que gradualmente el Dios oculto pueda ser visto en el hombre y en el universo. 0, ser el resultado de la aplicación sistematizada y la disciplina por parte del aspirante, produciendo un más rápido desarrollo del poder y vida del alma.
En un análisis del
discipulado, éste ha sido definido como "un disolvente psíquico que
destruye toda la escoria y deja el oro puro". Es un proceso de depuración,
de sublimación y de transmutación, llevado progresivamente hacia adelante hasta
que finalmente el Monte de la Transfiguración y la Iluminación son alcanzados.
Los misterios ocultos y las fuerzas latentes en los seres humanos, necesitan
ser descubiertos y requieren ser utilizados de una manera divina y de acuerdo
con un divino propósito, inteligentemente comprendido. Cuando ellos han sido
así utilizados, el discípulo se halla en armonía Con lo universal y las
similares energías y poderes divinos que sustentan las operaciones del mundo
natural. Así él se convierte en un trabajador bajo el plan de la evolución y un
cooperador con esa gran "nube de testigos", que a través del poder de
sus observaciones, y el resultado de sus logros, constituyen los Tronos,
Principados y Poderes por medio de los cuales la Vida Una guía toda la creación
progresivamente a una gloriosa consumación.
de" LOS TRABAJOS DE HÉRCULES",
EL TIBETANO
Cómo relacionarse con las
circunstancias, personas, etc. para promover el despertar.
Lo que nos hace despertar es la
disciplina por excelencia, la ciencia del Budismo consiste en eso, pero aún así
si se le mirara desde la memoria nos llevaría al sueño.
Quiere decir que hasta la misma
doctrina está signada por “El Filo de la Navaja”, porque al estar dentro de la
atmósfera del mundo está sujeta a la dualidad. Así lo mismo que promueve el
despertar puede llevar al sueño, depende de cómo uno lo tome. Convertir algo
que tiene tendencia al sueño, en algo que promueve el despertar. El grado de
atención que vayamos teniendo irá reemplazando a los mecanismos pensantes. Esa
sería la disciplina.
El camino del despertar consiste en
“saber” sin pensar por qué hemos necesitado pensar para sabernos despiertos.
Buda era el Despierto, luego el
Misericordioso.
Esa sería la disciplina. La exacta
proporción surgiría ante la óptica del despertar.
Desde adentro
Al entrar veía algunas habitaciones muy luminosas
y otras que no lo
eran.
La que tenía el espejo gigante era la más oscura,
para poder verse no quedaba otra cosa,
más que encender la araña de cristal de cinco luces,
que colgaba del mismo centro de la habitación.
En cambio, en las otras
habitaciones
no era necesario durante el día
encender nada
ya que los rayos del sol se instalaban cómodos
apropiándose del espacio.
Viendo desde adentro
los dinteles de las ventanas
sostenían macetas llenas de plantas.
Al Jazmín del cielo
había que esperarlo
hasta la llegada del invierno
para apreciar todo su
azul,
y otro Jazmín estrella,
perfumaba al anunciar la primavera.
Sin embargo las alegrías
permanecían florecidas a pesar de los cambios.
No había persona
que no se detuviera ante aquellas ventanas,
aunque más no fuera por unos instantes,
como aquellos pájaros
sedientos
cuando beben el agua de las
fuentes.
La verdad es que la casa
era sencilla,
excepto
por aquella habitación del espejo
que se veía tan ostentosa,
que si alguien entraba
distraído
le cambiaba el ánimo,
tanto, que a veces
debían sacarlos y hacerles cosquillas
para que volvieran en sí.
Había una jovencita
que cuando entraba al toilette
decía que estaba tan iluminado
que percibía las arrugas que algún día tendría.
Desde lejos
se escuchaba una música,
a veces lenta
y otras veces movediza;
parece
que su variación dependía de quién llegara.
Las paredes
estaban cubiertas de oleos
y acuarelas,
eran como oleadas de color
que impregnaban las pupilas,
e inmediatamente
se sentía una inquietud en el cuerpo
y una sonrisa en el rostro.
Era difícil contenerse
de no entrar a curiosear
aquellas habitaciones
a pesar del riesgo de que al salir
ya no fueses el mismo.
Cristina Morey
322- ¿Quién, entonces, crea por medio del poder del
espíritu?
El Portador del Fuego, el servidor
sensitivo de la evolución, el creador
espiritual de los hombres, el que otorga todos sus fuegos para el adelanto de la raza humana. La humanidad en su búsqueda, debe esforzarse
por emular a estos Portadores de Luz. ¿Cómo, entonces, crea un Jerarca en la Tierra?
Al elevar todo lo que le rodea. Por tanto, mediante la flama pura del
espíritu, el Jerarca eleva las esferas.
Agny Yoga, Infinito
Luz en el Sendero
Mabel Collins
21) Busca la flor que debe abrirse durante el silencio que sigue a la
tormenta y no antes.
La planta crecerá y se desarrollará, echará ramas y hojas y formará capullos,
en tanto que continúa la tempestad y el duro combate.
La planta crecerá y se desarrollará, echará ramas y hojas y formará capullos,
en tanto que continúa la tempestad y el duro combate.
Pero mientras la personalidad
toda del hombre no se haya disuelto y desvanecido; mientras que el divino fragmento que la
ha creado no la considere como mero instrumento de experimentación y experiencia;
mientras la naturaleza toda no esté vencida y se halle subyugada por su yo superior , no puede
abrirse la flor.
Entonces sobrevendrá una calma como la que en los países tropicales
sucede a una lluvia
torrencial, cuando la Naturaleza obra con tanta rapidez que puede verse
su acción.
Una calma semejante se difundirá sobre el espíritu fatigado.
Y en el silencio profundo, ocurrirá el misterioso suceso que probará que se ha encontrado el sendero.
Llámesela como se quiera, es una voz que habla donde no hay nadie que hable; es un mensajero que viene, mensajero sin forma ni sustancia, o bien es la flor del alma que se ha abierto.
No hay metáfora que pueda describirlo.
Pero se puede presentir, buscar y desear, aún en medio de la furia de la tempestad.
El silencio puede durar sólo un momento, o bien puede prolongarse un millar de años, pero tendrá fin. Sin embargo, en ti residirá su fuerza.
Una y otra vez tiene que darse y ganarse la batalla.
El reposo de la Naturaleza sólo puede ser un intervalo.
Estas reglas expuestas son las primeras que han sido escritas en los muros del Templo del Saber. Los que pidan, obtendrán.
Los que deseen aprender, aprenderán.
Una calma semejante se difundirá sobre el espíritu fatigado.
Y en el silencio profundo, ocurrirá el misterioso suceso que probará que se ha encontrado el sendero.
Llámesela como se quiera, es una voz que habla donde no hay nadie que hable; es un mensajero que viene, mensajero sin forma ni sustancia, o bien es la flor del alma que se ha abierto.
No hay metáfora que pueda describirlo.
Pero se puede presentir, buscar y desear, aún en medio de la furia de la tempestad.
El silencio puede durar sólo un momento, o bien puede prolongarse un millar de años, pero tendrá fin. Sin embargo, en ti residirá su fuerza.
Una y otra vez tiene que darse y ganarse la batalla.
El reposo de la Naturaleza sólo puede ser un intervalo.
Estas reglas expuestas son las primeras que han sido escritas en los muros del Templo del Saber. Los que pidan, obtendrán.
Los que deseen aprender, aprenderán.
LA PAZ SEA CONTIGO.
de: LA ESCUCHA CREATIVA
¿Puede
hablarnos de la meditación?
*No podemos decir y explicar exactamente qué es la meditación. Solamente
podemos decir lo que no es. No es una actividad cerebral. No es una actividad
que se hace en una relación sujeto-objeto. En la meditación no hay presencia a
sí mismo, ni que yo me hago uno con el universo. Cuando las actividades entran
en reposo, es decir, cuando no hay acción de la mente, la Conciencia se revela
ella misma a sí misma. Ser idéntico a la Conciencia es la meditación.
Esta Presencia que vivís conscientemente primero en ausencia de todo
objeto, a continuación es también Presencia en la presencia de los objetos. Es
la página blanca en que escribís, la pantalla de cine en la cual se proyectan
las imágenes, como decía Ramana Maharsi. Las imágenes cambian constantemente,
pero la pantalla siempre es pantalla. Es pantalla en ausencia de los objetos y
también en presencia de ellos.
Esta Conciencia la tenemos en común con todos los seres vivientes. El
resto, en el fondo, no es más que forma y nombre. Pero estamos de tal manera
encantados por los nombres y formas, que olvidamos lo que los soporta.
Noto que su presencia
física disuelve en mí muchos esquemas. ¿De qué modo puedo mantener yo mi
atención físicamente en Vd. hasta que se disuelva todo yo, mi memoria, y me dé
cuenta que soy tú?
Si te sentaras delante de una inmensa piedra y dejaras en ese momento
totalmente el concepto piedra, la piedra existiría únicamente en tanto que
percepción. En ese momento, la piedra expresa por excelencia la tranquilidad
total; no habría en ti ningún otro estímulo más que este Silencio de la piedra.
La piedra no tiene forma de ser otra cosa que tranquilidad.
En el museo Guimée de París, hay una cabeza de Buda en el centro, no se
ve la extensión total de la cabeza, sólo se ven los labios. Porque la sonrisa
de los labios, en cierta forma, come todo lo que está fuera de ellos. Cuando
mires estos labios, te vas a dar cuenta de que actúan en ti, y automáticamente
van a estar sometidos a un cambio. Estos labios que cambian en ti te van a
conducir al corazón y vas a sentir una gran alegría. En la sonrisa de esos
labios no hay ninguna posibilidad de estimular en ti ni la avidez, ni la
brutalidad, ni la violencia.
Medita sobre esto. Es una respuesta lateral.
¿Cómo puede conectar con
la unidad una persona que no tiene sensibilidad?
*En principio tenemos sensibilidad. Cuando tocas tu mano puedes evocar la
sensibilidad, puedes evocar la sensación. Cuando pasas revista al cuerpo,
puedes hacerlo cuatro, cinco, o seis veces, tienes que ver inmediatamente la
sensación global del cuerpo. Solamente podemos tener la sensación global del
cuerpo a condición de no visualizarlo. Porque si visualizamos el cuerpo, solo
podemos hacerlo de la parte de delante, de atrás, de la izquierda, de la
derecha, de arriba o de abajo; no hay que visualizarlo, hay que permanecer a la
escucha después de haber dado la orden al cuerpo; y la sensación, la
sensibilidad, se va a formar en un Todo. Esta sensibilidad de la que hablamos
es una energía que sobrepasa el límite del cuerpo. Esta energía se expande en
el espacio lo mismo delante que detrás, a la izquierda y a la derecha. Cuando
vuestro cuerpo está habitado por esta sensibilidad no hay límites. En un cuerpo
así ya no es posible un rincón para un yo. Porque un cuerpo en donde no hay
sitio para el yo, es un cuerpo expandido en el espacio; y como el cuerpo y la
mente no son dos trozos, entonces vuestro psiquismo y vuestra mente estarán muy
afectados por esta vacuidad que experimentamos en el cuerpo. Pero lo que nos
interesa sobre todo es la Conciencia en la cual aparece el cuerpo.
¿Esa expansión corporal
es el resultado de una práctica diaria?
*Tenemos una memoria orgánica corporal.
Pasar revista al cuerpo nos pide por lo menos unos diez minutos a la
mañana. Dentro de algunos días os va a pedir tres minutos, y llegará un día en
que os sentáis y ya está…
Entonces la meditación sistemática ya no tiene interés. Somos meditación
a cada instante. Esto no nos impide en otros momentos meditar por la alegría o
el placer de meditar.
Despierta
¿Se puede decir que en
estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz,
sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás dormido.
¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual,
pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves
todo claro.
Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos:
"¿Qué te ha proporcionado la iluminación?" Y contestó:
"Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión, pero la
diferencia está en que ahora no me molesta la depresión."
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como
sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo
ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz. El dolor
existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas
el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene
un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el
cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que
es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha inútil como
es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no
existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar
la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento
que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la
congoja, el miedo, la inseguridad... Nada de esto existe sino en nuestra
mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.
No te ates
¿Qué hace falta para
despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace
falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver
algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de
los esquemas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con
ojos nuevos la realidad que no cambia. El que piensa como marxista, no piensa;
el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no
piensa... y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por
su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por
encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea. El profeta no se
deja llevar por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta
es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo
camino. La Buena Nueva fue rechazada porque no querían la liberación personal,
sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por nosotros
mismos. Tenemos miedo a la libertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de
unos esquemas. Nos atamos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y
luego nos quejamos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo
eres consciente de tus cadenas? Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos.
Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y
nuestro argumento y justificación es el amor. ¿Qué amor? La realidad es que nos
amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo
abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en
libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros
esposos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y
preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo. Lo peor y
más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños
con la realidad.

Era una mujer muy fuerte y enérgica.
Su mirada imponía orden,
Más también aquel que tocaba su corazón conocía de su bondad.
La capacidad de acción de Elsa
hacía que lo que la rodeaba
tuviera un ritmo tan particular
que todo lo necesario estaba dispuesto sin pensar.
Era el motor de una compleja sinfonía,
donde todos sus participantes atendían su misión
que inevitablemente
quedaría registrada en la memoria del futuro.
Dirigía su tarea con maestría,
no decaía su voluntad
a pesar de las arduas situaciones que se presentaran.
Todo estaba resuelto anticipadamente,
como en un acto de magia.
Otras veces surgía de ella una tensa mirada
y eso mismo hacía que el orden retornara.
Era como dueña de la cuerda del equilibrista,
Y a la vez no permitía que nadie
ni nada cayera
por su misma advertencia.
(22.03.1916)
CM
La protección del
Misterio.
Surge cuando el Amor
se expresa, de lo contrario, está fragmentado. Son una infinidad de datos separados y alejados entre sí, una infinidad de
partículas que están diseminadas en la Mente semejante al espacio con sus soles. De
esta manera se mantiene protegido, como todo misterio y
se unen cuando alguien está dispuesto a Dar. Surge en un estado de servicio, únicamente para Servir. No desde la avaricia o especulación, sino con el corazón puro; lo descubre aquel con ojos de niño, en un estado de inocencia y aquél que tiene
Fe.
CM
EL EVANGELIO DE MAHARSHI
Las Enseñanzas
EL CONTROL DE LA MENTE
III
Las Enseñanzas
de
Sri Ramana Maharshi
D. ¿Cómo puedo controlar la mente?
M. No hay ninguna mente que
controlar si se realiza el Sí mismo. El Sí mismo brilla cuando la mente se
desvanece. En el hombre realizado la mente puede estar activa o inactiva, pero
sólo existe el Sí mismo, pues la mente, el cuerpo y el mundo no están separados
del Sí mismo; y ellos no pueden permanecer aparte del Sí mismo. ¿Pueden ellos
ser otros que el Sí mismo? Cuando se es consciente del Sí mismo ¿por qué debe
uno preocuparse por estas sombras? ¿Cómo afectan ellas al Sí mismo?
D. Si la mente es meramente una
sombra ¿cómo entonces ha de conocer uno al Sí mismo?
M. El Sí mismo es el Corazón,
auto-luminoso. La iluminación surge del Corazón y alcanza el cerebro, que es la
sede de la mente. El mundo es visto con la mente; así pues, usted ve el mundo
por la luz reflejada del Sí mismo. El mundo es percibido por un acto de la
mente. Cuando la mente es iluminada, es consciente del mundo; cuando no es
iluminada, no es consciente del mundo.
Si
la mente se vuelve hacia la Fuente de iluminación, el conocimiento objetivo
cesa, y solo el Sí mismo brilla como el Corazón.
La
luna brilla por el reflejo de la luz del sol. Cuando el sol se ha puesto, la
luna es útil para mostrar los objetos. Cuando el sol ha salido, nadie necesita
a la luna, aunque su disco es visible en el cielo. Así es con la mente y el
Corazón. La mente se hace útil por su luz reflejada. Se usa para ver los
objetos. Cuando se vuelve hacia dentro, se sumerge en la Fuente de iluminación
que brilla por Ella misma, y la mente es entonces como la luna durante el día.
Cuando
está oscuro, es necesaria una lámpara para dar luz. Pero cuando el sol ha salido,
no hay ninguna necesidad de la lámpara; los objetos son visibles. Y para ver el
sol, no es necesaria ninguna lámpara, es suficiente con que vuelva usted sus
ojos hacia el sol auto-luminoso. Similarmente con la mente; para ver los
objetos es necesaria la luz reflejada de la mente. Para ver el Corazón es
suficiente que la mente se vuelva hacia él. Entonces la mente no cuenta y el
Corazón es auto-fulgente.
D. Después de dejar este Asramam en Octubre, fui consciente de la
Paz que prevalece en la Presencia de Sri Bhagavan envolviéndome por unos diez
días. Mientras estaba ocupado en mi trabajo, había constantemente una corriente
subterránea de esa paz en la unidad; era casi como la consciencia dual que uno
experimenta mientras está medio dormido en una lección aburrida. Entonces se
desvaneció enteramente; y las viejas estupideces vinieron en su lugar. El
trabajo no deja ningún tiempo para la meditación separada. ¿Es suficiente
recordarse a uno mismo constantemente «yo soy», mientras se trabaja?
M. (Tras una corta pausa). Si usted
fortalece la mente, esa paz continuara todo el tiempo. Su duración es proporcional
a la fuerza de la mente adquirida por la práctica repetida. Y una mente tal es
capaz de abarcar la corriente. En ese caso, se dé usted o no al trabajo, la
corriente permanece inafectada e ininterrumpida. No es el trabajo lo que
obstaculiza, sino la idea de que es usted
quien lo está haciendo.
D. ¿Es necesaria una meditación
sentado para fortalecer la mente?
M. No, si usted tiene siempre la
idea de que ella no es su obra. Al principio, el esfuerzo es necesario para que
usted se acuerde de ella, pero después ella deviene natural y continua. El
trabajo proseguirá por sí solo, y su paz permanecerá imperturbable.
La
meditación es su verdadera naturaleza. Usted la llama meditación ahora, debido
a que hay otros pensamientos que le distraen. Cuando estos pensamientos son disipados,
solo queda usted —es decir, en el estado de meditación libre de pensamientos; y
esa es su naturaleza real, que ahora usted está intentando obtener desechando
otros pensamientos. Ese desechar otros pensamientos es llamado ahora
meditación. Pero cuando la práctica deviene firme, la naturaleza real se
muestra a sí misma como verdadera meditación.
D. ¡Cuando uno intenta la
meditación, otros pensamientos surgen con más fuerza!
M. Sí, en la meditación surgen todo
tipo de pensamientos. Eso es correcto; puesto que lo que está oculto en ti sale
fuera. A menos que salga, ¿cómo puede ser destruido? Los pensamientos surgen
espontáneamente, por así decir, pero solo para ser extinguidos de la forma
debida, fortaleciendo así la mente.
D. Hay veces en que las personas y
las cosas toman una forma vaga, casi transparente, como en un sueño. Uno cesa
de observarlos como si estuvieran fuera, pero es pasivamente consciente de su
existencia, mientras no activamente consciente de ningún tipo de sí mismidad.
Hay una profunda quiescencia en la mente. ¿Es en tales veces ocasiones cuando
uno está listo para sumergirse en el Sí mismo? ¿O es esta condición enfermiza,
el resultado del auto-hipnotismo? ¿Debe ser fomentada como algo que produce una
paz temporal?
M. Hay Consciencia junto con
quiescencia en la mente; éste es exactamente el estado al que apuntar. El hecho
de que la pregunta ha sido formulada sobre este punto, sin realizar que es el
Sí mismo, muestra que el estado no es estable sino casual.
La
palabra «sumergirse» es apropiada cuando hay tendencias hacia el exterior; y
cuando, por consiguiente, la mente tiene que ser dirigida y vuelta hacia
dentro, hay una submersión bajo la superficie de las externalidades. Pero
cuando la quiescencia prevalece sin obstruir la Consciencia, ¿dónde está la
necesidad de sumergirse? Si ese estado no ha sido realizado como el Sí mismo,
el esfuerzo que hay que hacer puede ser llamado «submersión». En este sentido
el estado puede decirse que es apropiado para la realización o la submersión.
Así pues, las dos últimas preguntas que ha hecho usted no surgen.
D. La mente continua sintiéndose
afectuosa hacia los niños, posiblemente porque la forma de un niño se usa a
menudo para personificar lo Ideal. ¿Cómo puede ser aumentada esta preferencia?
M. Adhiérase al Sí mismo. ¿Por qué
piensa usted en los niños y en sus reacciones hacia ellos?
D. Esta tercera visita a
Tirunvannamalai parece haber intensificado el sentido del egoísmo en mí y hace
la meditación menos fácil. ¿Es esta una fase pasajera sin importancia o un
signo de que debo evitar tales lugares en el futuro?
M. Es imaginario. Este lugar u otro
están dentro de usted. Esas imaginaciones deben acabar; pues los lugares como
tales no tienen nada que ver con las actividades de la mente. Tampoco sus
medios ambientes son meramente un asunto de su elección individual; ellos están
ahí, como una cuestión de hecho; y usted debe elevarse sobre ellos y no
enredarse en ellos.
(Un
muchacho de ocho años y medio se sentó en la sala sobre las cinco de la tarde,
cuando Sri Bhagavan subió la Colina. Durante Su ausencia, el muchacho habló
sobre yoga y Vedanta en tamil puro, simple y literario, citando libremente los dichos
de los Santos y las sagradas Escrituras. Cuando Sri Bhagavan entro en la sala,
después de casi tres cuartos de hora, solo prevalecía el silencio. Durante
veinte minutos el muchacho se sentó en la Presencia de Sri Bhagavan; no hablo
ni una palabra, sino que sólo estuvo mirando-Le. Entonces las lágrimas fluyeron
de sus ojos. Él las froto con su mano izquierda y poco después dejo el lugar
diciendo que todavía esperaba la realización del Sí mismo).
D. ¿Cómo debemos explicar las
extraordinarias características del muchacho?
M. Las características de su último
nacimiento son fuertes en él. Pero por fuertes que sean, no se manifiestan
salvo en una mente quiescente y calma. Está dentro de la experiencia de todos
que los intentos de revivir la memoria a veces fallan, mientras que algo brilla
en la mente cuando está quiescente y calma.
D. ¿Cómo puede la mente rebelde ser
hecha quiescente y calma?
M. O bien usted ve su fuente de
modo que desaparezca, o bien usted se entrega de modo que se desmorone. La
entrega de sí mismo es lo mismo que el conocimiento de sí mismo, y ambos
implican necesariamente el control de sí mismo. El ego sólo se somete cuando
reconoce el Poder Más Alto.
D. ¿Cómo puedo escapar del samsara, que parece ser la causa real de la inquietud de la mente? ¿No es
la renunciación un medio efectivo para realizar la tranquilidad de la mente?
M. El samsara está solo en su mente. El mundo no grita diciendo, «Aquí
estoy yo, el mundo». Si lo hiciera, estaría siempre aquí, haciéndole sentir su
presencia incluso en su sueño profundo. Sin embargo, puesto que no está en el
sueño profundo, es impermanente. Al ser impermanente, carece de sustancia. Al
no tener ninguna realidad aparte del Sí mismo, es fácilmente subyugado por el
Sí mismo. Solo el Sí mismo es permanente. La renunciación es la
no-identificación del Sí mismo con el no-Sí mismo. Cuando la ignorancia que
identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo es eliminada, el no-Sí mismo cesa de
existir, y eso es verdadera renunciación.
D. ¿Podemos nosotros llevar a cabo
acciones sin apego, incluso en ausencia de esa renunciación?
M. Solo un Atma-jnani puede ser un buen Karma-yogui.
D. ¿Condena Bhagavan la Filosofía Dwaita?
M. Dwaita solo puede subsistir cuando
usted identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo. Adwaita es no-identificación.
Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo como había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas, tan pronto como llegaban a éstas.
Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar el desierto, y sin embargo, no había manera.
Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo, le susurró: “El viento cruza el desierto, y así puede hacerlo el río.” El río objetó que se estaba estrellando contra la arena, y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y esa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. - Arrojándose con violencia como lo vienes haciendo, no lograrás cruzarlo. Desaparecerías o te convertirías en pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino.
- ¿Pero cómo podría esto suceder?
- Consintiendo en ser absorbido por el viento.
Esta idea no era aceptada por el río. Después de todo, él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad.
-¿ Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?
- El viento - dijeron las arenas - cumple esta función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río.
-¿ Cómo puedo saber que esto es verdad?
- Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aun eso tomaría muchos años; y un pantano no es la misma cosa que un río.
- ¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?
- Tú no puedes en ningún caso permanecer así,- continuó la voz. - Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. - Eres llamado así, aun hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.
Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él, ¿ cuál sería? había sido transportado en los brazos del viento. También recordó - ¿o le pareció?- que eso era lo que realmente debía hacer, aun cuando no fuera lo más obvio.
Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer nuevamente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas mas lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente los detalles de la experiencia. Reflexionó:
- Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.
El río estaba aprendiendo, pero las arenas susurraron:
- Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras, las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña. Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía, está escrito en las arenas.
ANÓNIMO
'Comparto con ustedes en estas imágenes, el Recuerdo del sábado pasado, sobre el Encuentro maravilloso que tuvimos. Descubriendo y aportando lo mejor de cada uno de nosotros.
Viendo, sintiendo, escuchando, percibiendo y reconociéndonos como parte de todo lo que estaba presente.
Llevándonos una clave para reproducir e incorporar a lo cotidiano, allí donde realmente podemos comprobar nuestro crecimiento espiritual: la Vida de todos los días.
Gracias!
CM
CM
Una cualidad del Amor.
El Corazón contiene de por Sí al Perdón,
por lo tanto se expresa ante
cualquier actitud humana
contraria al Amor.
Es la Totalidad que se expresa,
absorbiéndolo todo,
distribuyendo la Bondad de la
Unidad.
Como un cielo sin nubes a pleno sol,
que cuando se lo observa no se ve
nada,
sin embargo contiene el Infinito.
sin embargo contiene el Infinito.
Cristina
Morey
ENCUENTRO CON UNO MISMO
Marzo 2012
Te invita a participar de:
Un nuevo encuentro de exploración interna
en relación con la Naturaleza
Para qué:
*Activar
estados de Conciencia
*Detectar
diálogo interno, imágenes, sensaciones y percepción en relación con la
experiencia vivencial.
*Registrar
diferentes estados provenientes de los estimulos externos e internos.
*Fundirse en
el espejo de la relación.
*Registro de
Unidad.
EL TIEMPO VIVO
Y
LA INTEGRACIÓN
DE
LA VIDA
-MAURICE NICOLL-
.................
Reflexionemos un instante acerca de nuestras nociones ordinarias de eternidad. Los términos 'eterno' y 'eternidad' yacen aunados en nosotros debido a nuestra psicología temporal. Ya que todo cuanto entendemos naturalmente lo entendemos en términos de nuestro tiempo y espacio, no podemos menos que imaginar que eternidad significa eternidad del tiempo, una vasta cantidad de tiempo, un tiempo que sigue y sigue (en línea recta) más allá de todo cálculo, —'por siempre jamás'. Y hasta es posible que pensemos que la vida eterna es únicamente algo que continúa en la muerte, una perpetuación de sí en un tiempo sin fin.
Descargamos esta manera de pensar, este nivel de la mente, sobre nuestras nociones de la eternidad en la misma forma en que lo hacemos sobre las nociones de las cosas del espacio y del tiempo. El pensamiento antiguo consideraba que tiempo y eternidad son inconmensurables, que están inalienablemente separados. (Platón habla acerca de la inconmensurabilidad de las dimensiones).
Pertenecen a niveles completamente diferentes en la escala de realidad que es el verdadero Universo, o sea, a diferentes dimensiones. Todo lo que tiene que ver con la eternidad, con la vida eterna, el alma o el mundo en la eternidad, se colocaba en contraste con todo cuanto pertenece al tiempo, a la vida temporal, al fluir del mundo como nosotros le conocemos, como también con nuestros pensamientos corrientes y la vida emocional que hay en ellos, en cuanto no han sido tocados por el sentido de un significado más intenso. Se conectaba la eternidad con el mundo del ser; el tiempo con el mundo del devenir, en el que 'nada verdaderamente es'. (Timeo, 27). En el tiempo 'nada es, sino que todas las cosas devienen', (Teeteto, 152). No podemos mantenernos asidos a cosa o persona alguna en el tiempo porque lo que ello, o él, o ella realmente son, no está ahí, no está en el tiempo. Todas las cosas están siempre cambiando en el tiempo; algunas cambian lentamente, como el contorno de las montañas, otras más velozmente, como nuestros cuerpos; algunas muy velozmente, como una casa en llamas. El tiempo es cambio en toda clase de diferentes escalas; y el mundo fenomenal está hecho de este continuo cambio, a diferentes velocidades; es un continuo cambio de todo, como un reloj lleno de ruedas.
Por fuera existe esta corriente del devenir, pero por dentro una corriente de pensamientos y de sentimientos siempre mudables, una sucesión de diferentes 'yo', de pequeños fragmentos de nosotros mismos, un mundo de devenir en el que nada es, en el que nada poseemos y en el que tampoco nos poseemos a nosotros mismos. Y pensamos acerca de todo este cambio en el tiempo como progreso; y no solamente abrigamos esta extraordinaria y absurda ilusión, sino que también imaginamos que la estabilidad, que es nuestro secreto anhelo, puede buscarse en esta tremenda maquinaria del cambio, en el girar de las ruedas de este enorme reloj. Pero sabemos que aquello que es estable siempre se colocó fuera del tiempo. Siempre se ha dicho que en el hombre hay algo que yace tras de su 'psicología del tiempo', alguna posibilidad precisa de ser que suele llamarse 'eternidad' o vida eterna. Eclesiastés dice que aun cuando las cosas están bajo el gobierno del tiempo en el mundo visible, y aun cuando el hombre están bajo el dominio del tiempo, 'aun el mundo dio en su corazón'. (III-11). La palabra que se emplea es olean —que en las versiones corrientes se tradujo sencillamente por mundo— y que significa el macrocosmos. Es decir que la aprehensión del espacio superior es una posibilidad en el hombre. Y es solamente natural para el pensamiento de aquella época que Eclesiastés, tras hablar acerca de aquel orden de realidad que corresponde al tiempo que pasa, se refiriese también a otro orden que está fuera del tiempo. Dice que el corazón del hombre puede comprender la realidad superior —hasta cierto punto. Por lo tanto, la verdadera distinción entre el tiempo y la eternidad es cualitativa, y, por lo mismo, tiene que yacer en el reino de la experiencia psicológica. Si se le considera en forma abstracta, ninguna cantidad de tiempo puede producir eternidad, así como por mucho que extendamos una línea no podremos producir un cuadro o un cubo. Si se le considera psicológicamente, ninguna cantidad de experiencia temporal puede constituir un momento de experiencia eterna. 'No se puede definir la eternidad por el tiempo o tener relación alguna a él'. (Spinoza) Debemos librarnos de todas las conexiones que producen asociaciones con el tiempo antes de poder comenzar a entender lo que quiere significar eternidad. Debemos en especial anular la expresión 'por siempre, jamás'. Cuando se glorifica a Dios 'por siempre, jamás', se significa la existencia corúa; la imaginación se eleva a otro orden de realidad por encima del tiempo, ('hacia el eon' o 'hacia el eon de los eones). En un orden de dignidad —o escala— Dios es pre-eonio, idea que encontramos mucho antes de que fuese escrito el Nuevo Testamento. También hemos visto que en los escritos Herméticos se da el orden de Dios, Eon y Tiempo. Pero porque en nuestros tiempos, especialmente en los actuales, no tenemos noción alguna de escala, de niveles, el lenguaje que se refiere a la eternidad y el que se refiere al tiempo, están siempre mezclados.
Psicológicamente, entonces, la eternidad estaba conectada a un posible estado o condición del hombre, a un estado de plenitud del ser. En términos cosmológicos se refería a una forma perfecta del mundo tras las percepciones del hombre. Volvamos a algunos pensamientos y definiciones: 'Todo cuanto en el 'fue' es una cosa, y en el "será' otra, es algo que deviene, pero que nunca es. Marcha con el tiempo y por ello se le mide en términos de 'llegar a ser'.
En contraste con este flujo, 'todo lo que es eterno' lo es de una sola vez'. (Proclo). Esta diferenciación es claramente cualitativa. Karl Barth observa: 'Si yo tengo un sistema, consiste en esto: hasta donde tengo capacidad o habilidad para hacerlo, siempre tengo presente lo que Kierkegaad ha llamado "la infinita distinción cualitativa" entre el Tiempo y la Eternidad, tanto en su significado positivo como negativo'. Comenta que el hombre se pierde a sí mismo en sí mismo al confundir tiempo y eternidad y por tanto eternidad con tiempo, o sea que intenta lo que no se puede intentar con semejante confusión de pensamiento. (W. G. Hanson, Karl Barth'). Hanson indica que la falta de percepción de la diferencia que hay entre tiempo y eternidad, falta que es, a su vez, debida a la falta de reconocimiento de la escala en el universo, da al hombre la idea de poder llevar a cabo, o de lograr, y esta idea es totalmente falsa. Cita aquellas líneas, ya casi completamente olvidadas, que dicen: 'mortífera cosa es el hacer; el hacer termina en la muerte', etc. Hoy, por ejemplo, tenemos la idea de que podemos conquistar la naturaleza. Psicológicamente, esta totalidad o plenitud que se conecta con la palabra eternidad, es comparable a un estado en el que el hombre 'mora en uno'. Al comienzo de este capítulo se dijo que la idea de la unidad y el significado de eternidad están conectados. Las expresiones uno, único, unidad, totalidad, plenitud, están todas relacionadas en este sentido. Y en contraste con esta idea de uno, todo cuanto pertenece al tiempo se calificó de ser algo que sigue en 'número', o sea que no mora en uno, sino que se escapa hacia el tiempo, a la sucesión, hacia el 2, 3, 4, 5, etc. La idea de la totalidad, y su significado con relación a la eternidad, se da en una bella descripción por Severino Boecio. Y la doy acá integra porque a menudo se la mutila atándola en fragmentos. Boecio fue un senador romano del siglo quinto; estaba preso, condenado a muerte cuando, se dice, escribió sus Consuelos de la Filosofía en los que se incluye este trozo: (el énfasis de las cursivas es obra mía). 'Que Dios es eterno es acuerdo de todo el que posee razón. ¿Qué es, pues, la eternidad?... La eternidad es la posesión completa y simultánea de una vida sin fin en un solo todo. El significado de esto se hará más claro si comparamos lo eterno a lo temporal. Todo cuanto vive en el tiempo se mueve hacia adelante, a través del presente, que viene del pasado hacia el futuro; ningún ser situado en el tiempo puede captar la extensión de su vida en conjunto. Semejante ser aún no ha llegado al mañana; ya ha perdido el ayer; y aún en vuestra vida de hoy día vivís un momento fugaz y transitorio, vez a vez. Y aquello que yace sujeto a las condiciones de la existencia en el tiempo, aun cuando nunca haya comenzado a ser y nunca cese de ser (como Aristóteles sostenía que era el universo, sin principio y sin fin), no es, sin embargo, por este motivo, algo que pueda derechamente considerarse eterno. Pues aun cuando su vida sea sin fin, no la capta, ni la abarca en toda su extensión junta; no posee el futuro y ha dejado de poseer el pasado. Aquello que capta y que posee junto, en un solo todo; aquello que capta el contenido de la vida sin fin; aquello en lo cual nada del futuro está ausente y nada del pasado huido; aquello puede derechamente llamarse eterno. Semejante ser ha de asirse a si mismo en su propia comprensión; tiene que ser siempre presente en si mismo, y ha de poseer la corriente sin fin del tiempo fugaz como si le fuera presente. Hay quienes que, al enterarse que Platón afirmó que este Universo no tuvo principio en el tiempo y que nunca tendrá un fin, suponen que ello conduce a pensar que el universo creado es co-eterno con su Creador. Pero están errados. Una cosa es la travesía en el curso de una vida sin fin (este es el modo de existencia que Platón adscribió al Universo); y otra cosa es contener toda la extensión de la vida sin fin, comprendida en un solo presente; y obvio es que el poder hacer esto es una propiedad peculiar a la mente de Dios. No ha de suponerse que la prioridad de Dios a las cosas creadas es asunto de largura de tiempo; Dios es antes que las cosas, mas bien en virtud de la calidad peculiar de su naturaleza indivisa.
El movimiento sin fin de las cosas temporales es una imitación de la inmutable presencia de aquella vida que no se mueve. El mundo temporal, puesto que no puede reproducir adecuadamente el modelo, cae fuera de la inmovilidad hacia el movimiento, y declina de un invisible presente hacia una extensión sin fin del tiempo futuro y del tiempo pasado. Es incapaz de mantener juntos y en su poder todos los contenidos de su vida; más al no llegar nunca a un fin, parece hacer algún esfuerzo para rivalizar con aquello que no puede comprender dentro de si. Se aterra al presente que le proporciona el momento fugaz; y semejante presente, siendo una especie de copia del eterno presente, otorga a todos los seres que lo poseen una aparente existencia. Pero ya que este momentáneo presente no puede permanecer, se apresuró a lo largo del camino infinito del tiempo y así ocurrió que, por su movimiento, hizo continua una vida para cuyo contenido total no tenia el poder de asirla, permaneciendo. Entonces, si queremos llamar a las cosas por su verdadero nombre, usaremos las palabras de Platón, y diremos que Dios es eterno, pero que el universo es perdurable. Ahora bien, puesto que la manera como el juicio capta sus objetos tiene que estar siempre determinada por su propia naturaleza, y Dios siempre vive en un eterno presente, su conocimiento trasciende todo movimiento del tiempo, y permanece en la invisibilidad de su presente; comprende el pasado y el futuro en toda su infinita extensión, y con su indivisible conocimiento contempla todos los acontecimientos como si estuviesen ocurriendo ahora'. En la eternidad, la fruición total del universo es 'ahora y siempre', y eso es con. Ya hallamos este pensamiento en Averroes. Y en un capítulo anterior dije que el aspecto del MUNDO que le es manifiesto al físico, es solamente un aspecto. Tal como aparece a los sentidos el mundo es un incesante proceso de cambio en el que la materia asume una forma tras otra, buscando, por así decirlo, una finalidad inalcanzable en el tiempo. Pero Averroes dice que la realización de todos los anhelos por los que nos esforzamos, y su total fruición, 'ya está lograda'. Esta actualización invisible a los sentidos y que yace más allá del tiempo, se obtiene 'ahora y siempre'. Y ahora y siempre son lo mismo. Asimismo, la fruición de todos los anhelos del hombre, 'está ya ahí'. Esta fruición total del universo y de todo cuanto contiene fue lo que se llamó la plenitud de las cosas. Hay una forma de conciencia que se abre a esta plenitud, una luz de la mente que, tanto Averroes como Eclesiastés dicen, el hombre es capaz de recibir. En el Nuevo Testamento, y en otros escritos. la plenitud de todas las cosas se llama pleroma, aquello que llena, aquello que es una medida completa. Pablo continuamente se refiere a esto. Exhorta a su grey a ser fuerte para aprehender 'cuál sea la anchura. la largura, la profundidad y la altura' de suerte que puedan ser llenos de la plenitud de Dios. En la literatura Hermética, se define el bien como el pleroma de Dios. Y por contraste, el mal se califica de pequeñez, el aferrase a una cosa. ¿Y no es esto el tiempo? Pablo también habla del pleroma de Dios como aquello que hincha todas las cosas, en todos. ('La plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos'. (Efesios 1-23). En la literatura gnóstica se menciona a menudo la idea de la insuficiencia, (hysterema) en contraste con la plenitud (pleroma) de las cosas. Se considera el mundo material del tiempo como un mundo defectuoso, un mundo de frustraciones, como dice Pablo, en el que nada puede jamás estar bien. El pleroma yace aparte del mundo material, y se le obtiene sólo internamente. Nuestra propia insuficiencia es que vivimos únicamente en una fracción de nosotros mismos, en un estrecho Yo, en una angosta visión, en el tiempo, en la creencia de que el mundo material del momento lo es todo. La perfección de sí, el logro de la unidad, está relacionado a la comprensión de la idea de pleroma, con el henchir que, antes que nada, debe significar sobreponerse a nuestra visión temporal; y de esta suerte podremos entender con mayor claridad por qué el hermetista nos aconseja pensar acerca de la vida como algo vivo en todos los puntos, como un movimiento hacia la 'vida eterna'. Pero el tiempo —la vida— es únicamente una huella a través de la plenitud de las cosas.
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*Cristina es una activa desarrolladora de un sistema propio de autoconocimiento y Facilitadora de PNL. Gracias a su constante auto-investigación y desarrollo ha diseñado un modelo terapéutico y de cambio eficaz . Lleva su Sistema a muchas personas que se benefician con su formación.
~Su actividad es de entrega permanente hacia el bien de la Humanidad
y el Planeta~
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